La Prehistoria es la época más antigua y más larga de la
historia de la Humanidad. Su cronología abarca, dependiendo de las zonas, desde
hace unos 2´5 millones de años (hominización) hasta el III milenio aC.
Tradicionalmente se ha establecido una división relacionada con el tipo y forma del material predominante en sus utensilios.
el fuego
la agricultura
la metalurgia
el arte
La separación entre la Prehistoria y la Historia propiamente dicha, es un problema difícil. Y no lo es menos el de la identificación de los pueblos prehistóricos (verdaderos grupos étnicos anónimos) con los pueblos que ya tienen un nombre aceptado por los historiadores.
En primer lugar, ha de tenerse en cuenta que la Prehistoria, más que una Edad de la Historia, es una fase de la cultura humana, de duración variable según el territorio cuya historia estemos estudiando. Al carecer de tradición oral y de documentos escritos, las fuentes del prehistoriador son materiales antropológicos y arqueológicos: restos humanos, reliquias de la vida y del trabajo de los hombres: moradas – principalmente en cuevas-, enterramientos, útiles de piedra, hueso y luego metal, objetos artísticos – pinturas rupestres, estatuillas.... Las fuentes del historiador son escritas y, como accesorias, las mismas del prehistoriador. Éste no puede hablar de individuos de nombre conocido, ni de pueblos, ni determinar cronológicamente los hechos, cosa que el historiador ha de hacer necesariamente.